Cuando fallece una persona, además de afrontar un momento emocionalmente difícil, sus familiares tienen que ocuparse de numerosas gestiones. Documentación, cuentas bancarias, suministros, herencia… y también los seguros que la persona fallecida tenía contratados.

En ese momento pueden surgir muchas preguntas: ¿qué ocurre con una póliza cuando fallece su titular? ¿Se cancela automáticamente? ¿Puede continuar a nombre de otra persona? ¿Qué sucede si existe una indemnización pendiente?