Las enfermedades profesionales representan una parte importante del daño a la salud que son producidas por los riesgos laborales. Aunque como habitualmente no suelen aparecer de forma inmediata su relación con el trabajo puede pasar en muchas ocasiones inadvertida y llegar a catalogarse como enfermedad común.
Pero en cuanto a si las enfermedades laborales pueden considerarse como un accidente, debemos tener claro en primer lugar en qué consiste una enfermedad laboral, jurídicamente una enfermedad laboral es, todo estado patológico derivado de acciones continuas realizadas con motivo de las actividades desarrolladas en el trabajo o a través del medio a través del cual el trabajador se encuentra prestando sus servicios.
 
En cambio un accidente en el ámbito asegurador se puede definir como la lesión corporal que deriva de una causa violenta súbita, externa y ajena a la intencionalidad del asegurado, que produzca invalidez temporal o permanente o muerte del asegurado.
 
Por ello, una enfermedad laboral no es lo mismo que un accidente y por lo tanto no puede considerarse una enfermedad laboral como un accidente.
Además existe un término específico para los accidentes laborales y que los diferencia de las enfermedades laborales. Legalmente un accidente laboral se puede definir como toda lesión orgánica o funcional, inmediata o posterior, incluyendo la muerte, que se puede producir repentinamente en el ejercicio o con motivo del trabajo, sin importar el lugar o tiempo en que se presente y al trasladarse directamente del domicilio al lugar del trabajo y viceversa. Es decir, un accidente de trabajo es toda lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión o a consecuencia del trabajo que ejecuta por cuenta ajena.
Pero, ¿qué consecuencias puede originar un accidente?

La ocurrencia de un accidente laboral puede producir los siguientes daños en para el trabajador:

Incapacidad temporal: es la pérdida de facultades o habilidades. Impide, parcial o totalmente, a una persona desempeñar su trabajo por algún tiempo.

Incapacidad permanente parcial: es la disminución de las facultades o habilidades de su cuerpo de manera definitiva, sin embargo, no pierde la posibilidad de laborar.

Incapacidad permanente total: es la pérdida de facultades o habilidades de una persona que la imposibilita para desempeñar cualquier trabajo por el resto de su vida.

Muerte: es la terminación de las funciones vitales.

 
Hoy en día es muy importante la prevención antes de que situaciones tan difíciles como accidentes o fallecimientos puedan aparecer por sorpresa en nuestras vidas. Así contratando un seguro de accidentes podremos prevenir cualquier situación inesperada en nuestras vidas.
 
Contratando un seguro de accidentes podremos tener la tranquilidad de estar cubiertos antes distintos problemas que puedan surgirnos a lo largo de nuestra vida diaria. Puede ser muy beneficioso en el caso de que suframos sucesos desagradables. Además su contratación puede estar al alcance de cualquiera, ya que su coste no suele ser muy elevado.

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