La ciudad de Nueva York termina el año 2016 siendo una ciudad que permite que las mascotas sean enterradas con sus dueños. Las mascotas son para muchos de sus propietarios mucho más que un animal de compañía, siendo en realidad un miembro más de su familia. Por esto, la posibilidad de enterrar a las mascotas junto a sus dueños ha despertado muchas simpatías en la ciudad norteamericana.
 
La nueva ley sólo permite que los restos cremados de las mascotas sean enterrados. Los cementerios religiosos están exentos, y en general los cementerios no están obligados a aceptar animales. Este cambio en la normativa beneficia al creciente número de personas que quieren que en su enterramiento incluyan a sus mascotas. Esto pone de manifiesto que los tiempos han cambiado y que muchas personas tienen una visión muy diferente de sus mascotas en la familia.
 
Mientras que los tipos de animales domésticos que ahora pueden ser enterrados con sus dueños están limitados a los designados como animales domésticos en el estado de Nueva York, la ley ofrece un amplio margen de maniobra, según los funcionarios, que abarca muchos tipos de criaturas, incluyendo reptiles e invertebrados.
 
La ley del cementerio se enmarca dentro de una serie de medidas tomadas últimamente que han hecho de la ciudad de Nueva York un espacio más amigable con las mascotas. Por ejemplo, una ley aprobada el año pasado permite a los perros estar con sus propietarios en las mesas al aire libre en los restaurantes. Otras leyes adoptadas en los últimos años endurecen las penas por robar o maltratar a las mascotas y aumentan la supervisión de los comerciantes de mascotas.
 
Antes de que se aprobara esta ley funeraria, aquellos que buscaban ser enterrados legalmente junto a sus animales tenían que recurrir a cementerios de mascotas. En el cementerio de mascotas Hartsdale en el condado de Westchester, un cementerio de mascotas que data del siglo XIX, aproximadamente de cinco a siete personas son enterradas cada año.
 
 
All Faiths Cementery en Middle Village, en Queens, planea permitir los entierros de mascotas tan pronto como reciba la aprobación del estado para hacerlo. La cuota por enterrar una mascota sería de 450 dólares.

Incluso antes de la aprobación de la nueva ley, algunos animales fueron enterrados en cementerios humanos. Un caballo de la guerra civil llamado Moscú fue enterrado cerca de su dueño en un cementerio en el parque de Averill, Nueva York. También hay casos de varios perros, algunos con sus propios monumentos, enterrados en un cementerio en Brooklyn. La nueva ley podría ser una bendición para los dueños de mascotas como las tortugas. Algunas especies pueden vivir durante décadas, superando con facilidad a sus dueños. De hecho, algunas personas tienen fuertes lazos con sus tortugas equiparables al vínculo que algunas personas tienen con su perro. Además, las tortugas pueden pasar por varias generaciones.
 
En realidad, esta nueva normativa abre la puerta para que otras ciudades sigan el cambio iniciado por Nueva York y desarrollen iniciativas más amigables con las mascotas.

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